Hoy nos adentramos en la Cervecería Espronceda
C/. Espronceda, 24
Cuenta con un local que aunque un poco estrecho, la gente se apelotona para poder entrar. Es cómodo si vas a las 7 de la tarde, increiblemente incómodo si llegas a las 8.
Un menú no demasiado grande siempre es bueno. El de este bar, sin ser ridículo, cuenta con una cantidad bastante decente de tapas. Mejor pocas y frescas que muchas y congeladas.
Unos trabajadores rápidos y eficientes. Aún con el local lleno, raro es que tarden más de 10/15 minutos en servirte (normalmente tardan mucho menos, sobre todo si de tapa pides algo como caracoles, que salen volando)
Familias, casados, solteros, jóvenes y viejos. El local no excluye a nadie. No verás adolescentes (o no muchos al menos).
Si consigues pillar el local con un hueco, intenta hacerte con él. Merece la pena quedarse un rato y picotear de entre las tapas que ofrece. Los baños no están mal, aunque tendrás que rozarte con muchos culos hasta llegar a ellos.







